Tal vez agregar
el término “juego” a la vida le da a ésta un sentido de ligereza que alivia la
carga cotidiana de numerosas responsabilidades, sobre todo morales.
Tal vez el término juego ha amortiguado el sobrepeso mental que algunas instituciones religiosas le dieron a la moral, cuando se pensaba que Dios sólo era un duro juez castigador y del que muchas personas prefirieron huir.
Estamos aquí
en la Tierra en un proceso de perfeccionamiento que no se completa en una sola
vida, así lo menciona el Ser Espiritual Protector de la Tierra y de la Gente.
Aquí en la
materia, tendremos que hacer todo lo posible para llevar una vida recta, con responsabilidad
moral, porque estamos aprendiendo el uso de la libre voluntad y deseamos ser
mejores personas. Es intentar ser una buena persona por convicción porque
estamos en un proceso de transformación constante, aprovechando esta
oportunidad de vida que recibimos. La vida no es un mero juego sin leyes.
Actualmente
muchas personas ven sólo el lado del juego en
la vida. Para ellas es tan atractiva la falsa ilusión de que la vida se vive solo
como un juego, en el que ya están llegando poco a poco a la negligencia
espiritual para querer eliminar todo tipo de reglas y leyes. Se desvían a vivir
la vida sólo como una diversión sin sanos límites y todo termina en una trampa
para sí mismos. Lo que esas personas no saben es que en este Final de los Tiempos la vida no es para
nada un juego.
Hoy en día ver
la vida como un juego, si sólo se vive jugando, se lleva el riesgo de perder la propia existencia, lo cual en
la vida material puede carecer de sentido al estar absorto entre tantas
distracciones materiales
Una vez
concluida la vida material viene el rendimiento de cuentas, nos guste o no.
Después de la partida, uno mismo debe enfrentar lo que hizo bien o mal y debemos
reconocer los propios errores.
No es lo mismo
abandonar la vida material, es decir morir hace 500 años, que abandonar el
cuerpo físico en este tiempo. Aquí para mucha gente ya fue la vida en la que
tuvo su última oportunidad tras muchos
permisos de reencarnación. El Padre Supremo, Quien rige el Universo, material o
multidimensional, es Misericordioso pero también es justo.
Tarde o temprano
el fin de la vida nos llega a todos y deseo de todo corazón que cuando eso
ocurra muchos de nosotros, allá del otro lado, podamos darnos cuenta de las
muchas cosas buenas por las que luchamos durante la vida; de las cosas buenas
que intentamos continuamente hacer por otras personas; que cuando nos caímos,
fuimos capaces de levantarnos con la ayuda del Mundo Espiritual para seguir
aprendiendo; haber reconocido a tiempo nuestros errores y haber hecho el mejor
intento posible por mejorar nuestra actitud hacia otras personas.
Comentarios
Publicar un comentario
GRACIAS POR PARTICIPAR.