domingo, 19 de abril de 2020

DESPUÉS DEL ENCIERRO. COROPANDEMIA. Parte 2

Leer Parte 1

        Ya sea en las tierras lejanas de oriente, en Europa o en el continente americano, uno se pregunta: ¿dónde se dice la verdad? Lo que expresó el ciudadano de Wuhan (Parte 1), no resulta ajeno a las personas que vivimos en otros países, son situaciones bastante parecidas, por no decir iguales: deudas, pagos, altos costos, impuestos.

No se trata de partidos o sistemas de gobierno, y ni hablar de grupos de élites-controladoras. En realidad todo esto se trata del deplorable nivel de conciencia de la gran mayoría de los seres humanos, no sólo de los que ocupan los altos puestos del gobierno, sino también de los habitantes de este Planeta.


El muy bajo nivel de conciencia y por lo tanto la calidad humana tan nefasta que se ha desarrollado en los corazones humanos, se está dando a conocer ahora más que nunca. Se puede observar en estos tiempos qué tipo de ideas tan terribles están teniendo los seres humanos ante una situación tan difícil como en la coronapandemia.

Por citar algunos ejemplos de ello, tenemos que en Wuhan una persona, para poder solventar sus gastos, vendía una muestra de su saliva la cual contenía el virus. Para la venta, “respaldaba” su oferta incluyendo un certificado médico en el que se hacía constar que esta persona estaba infectada. Por otro lado, personas portadoras del virus escupían y tosían ante los botones de los elevadores de los edificios o en las manijas de las puertas. En México, en distintos estados se escucha que personas han atacado físicamente al personal de salud en las calles, han intentado incendiar los hospitales en los que se tratan pacientes con la enfermedad del virus covid-19, sólo por miedo a ser contagiados. También se ha hablado de suicidios a nivel mundial ante la desesperada situación.
Imagen fuente: evolucionconsciente.org

Y aquí, ¿dónde está la fe? Miles de millones de personas a lo largo de sus vidas han descuidado de manera alarmante su espiritualidad. Ahora vemos las consecuencias y no es raro que se rindan tan fácilmente al egoísmo, a la desesperación. Lo más crítico de esto, es que una enorme cantidad de personas ya ha perdido la gran oportunidad de aprovechar el tiempo que las Instancias Superiores nos han regalado, para poder reflexionar en quién han estado confiando todo este tiempo. Es una gran lástima que hayan despreciado a su Padre Creador, olvidándose de Él.

¿Cuándo y cómo un hijo se ha olvidado por completo de su Misericordioso Padre? Tal vez desde el momento en que éste hijo se ha dejado llevar por la dulce voz de los gobernantes de este sistema enfermo, que les inducen a ir tras los falsos regalos dejándose engañar tan ingenuamente.
Imagen fuente: sigueme.net

Los gobiernos acostumbraron al pueblo que a cambio de su mano de obra, se le facilite de algún modo la adquisición de bienes materiales “nuevos”, le hicieran falta al pueblo o no, con tal de que el comercio se mantuviera activo. Con ello a muchas personas se les indujo a convertirse en compradores compulsivos. También esta –Gran Babilonia– ha programado a la gente a pensar que el éxito de esta vida radica en asegurarse de tener “mucho dinero”, y de hecho se ha encargado de eliminar la palabra –Dios– del vocabulario, dejando esta palabra sólo a una “vieja moda” o a leyendas religiosas, ¡Y éste ha sido el más grave error que el ser humano ha cometido!

Está dicho (Jeremías 17:5): “Ay de aquel hombre que confía en otro hombre”. ¿Acaso no es hora de ya abrir los ojos y ver que hemos entregado nuestra confianza en las manos equivocadas?

¿Acaso no es hora de analizar y reflexionar, cuál es la finalidad de nuestra existencia en este Planeta? ¿Sólo hemos venido a jugar y a pasarla en grande? ¿A quejarnos y hacer berrinches cuando se limita el acceso al juguete favorito de todos que es el dinero?

Es más que necesario –valorar el tiempo– que nos quede en el mundo físico, y recordemos que lo que cosechamos se cultivará tarde o temprano.

¡Las palabras pasan, las acciones permanecen y son las que realmente hablarán!

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